Felicidad es cuando miras tranquilamente entorno, mientras caminas entre montañas y arroyos que armonizan con tu espíritu.
Felicidad de la pobreza noble. - Koji Nakano -

domingo, 9 de enero de 2011

Aprendiendo a vivir en un mundo vacío

Jorge Riechmann, en su ponencia "Aún no hemos aprendido a vivir sobre esta Tierra",  comenta:
"La humanidad, que durante milenios vivió dentro de lo que en términos ecológicos puede describirse como un “mundo vacío”, ha pasado a vivir en un “mundo lleno”.
Él, que entre otras facetas, -profesor, poeta...-, es ecologista, plantea vivir (bien) con menos, lo que llevará a tener mayor riqueza en tiempo, mayor riqueza relacional.

Se me antoja pensar que cada vez estamos más necesitados de encontrarnos con nosotros mismos y vivir de otra manera, buscar estados vitales diferentes, sentir que estamos aquí para algo más que para consumir y llenar, llenar...

Y se me antoja pensarlo porque cada vez me encuentro con más personas con las que acabo manteniendo una conversación sobre el mundo de la Contemplación, del Zen, de la Oración.
Porque sorprendentemente y gratamente emiten programas de televisión como Redes, en La 2, donde explican el impacto en las diferentes Áreas cerebrales de la Meditación y la Contemplación, y cómo influye de forma positiva en nuestra educación, en nuestro día a día.
Porque en tratamientos terapéuticos se ponen en prácticas técnicas como Mindfulness (atención y conciencia plena).

O más aun, escuchar a un joven de 17 años ayer, tras un videoforum sobre la película Barrio, de Fernando León de Aranoa, hacer una reflexión en alto a otros jóvenes, en la que decía: " los adolescentes tenemos que aprender a vivir de forma humilde y sencilla, aprender a vivir con lo que tenemos y lo que nos toca en ese momento", (música para mis oídos). Difícil reto, amigo, pero no imposible, porque mientras hay una gran parte del mundo adulto enfrascado en llenar, llenar, alcanzar poder y dejar de Ser, hay otra parte de ese mundo buscando vaciarse, y llenando momentos de su vida de Silencio, dejando espacios para que aflore lo más esencial de ellos mismos. Llenar para vaciar.
En palabras de Eduardo Galeano, convertirnos en fueguitos que brillan con luz propia y que arden la vida con tantas ganas que quien se acerca, se enciende (en plan más ñoño).

Que cada uno busque su manera de Vaciarse.

Sin mensaje en la botella

Os dejo con un cuento, sacado del blog Odres Nuevos.

JUEGOS ZEN
Los discípulos traviesos colocaron un cubo con agua en precario equilibrio sobre la puerta medio abierta, para que cayera sobre el primero que la empujase y, así, se reirían todos. Broma clásica.
Llega el primer visitante, bien alerta a todo el entorno como buen estudiante de Zen, pasa con cuidado por la puerta sin empujarla, y el cubo no cae.

"Buen Zen."

Llega el segundo, abre la puerta y simultáneamente recoge el cubo en sus manos alzadas antes de que se derrame el agua.

"Mejor Zen."

Llega ahora el Maestro. Entra sin más, empuja la puerta, se remoja de arriba abajo y se ríe a carcajadas de buena gana.

"Perfecto Zen."


1 comentario:

  1. Me encantó esta entrada. Ojalá haya más chicos de 17 años como él.

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