Felicidad es cuando miras tranquilamente entorno, mientras caminas entre montañas y arroyos que armonizan con tu espíritu.
Felicidad de la pobreza noble. - Koji Nakano -

lunes, 11 de abril de 2011

Valle de San Juan, por el Monte de Palencia

EL SAPO Y LA NIÑA 
             El sapo, croaba con fuerza, y seguía soñando ser un gavilán; nunca aceptó ser lo que era, pero croaba y croaba tratando de ahogar su infortunio y su mala ventura. Nadie escuchaba su voz, y su croar lastimero y cansino se perdía en los ruidos de la noche.
             La niña salía, cuando todos dormían, a contar su soledad y sus sueños a la noche... Desde el desván saltaba al alcornoque vecino y amigo de sus escapadas, y paseaba, sin temor, por el Valle de San Juan. Especialmente, los días de luna llena, su alma se sentía arropada por la oscuridad desnuda y se fundía con la hierba y los ruidos. Escuchando y respirando, le llegó el sonido de una sapo, un sonido hueco y forzado...      
             También, en aquel cantar, se dejó mecer...
              - Niña, ¿por qué así me escuchas? -dijo el sapo sorprendido- Nadie me había escuchado nunca de semejante manera.
             -Tu croar lastimero me ha hecho sentirte hermano y, en mi soledad, has encendido, sin saberlo un sentir nuevo.
             - Tu escucha niña, es lo más hermoso que me ha pasado en toda mi corta vida.
             Todas las noches, se daban cita en el encantador Valle de San Juan, la niña solitaria y el sapo desventurado, y una y otro, sintieron nacer una amistad de la que todavía hoy se habla en el valle, cuando hace ya mucho que ambos desaparecieron.
            El sapo, en la escucha de la niña, había dejado de añorar ser un gavilán y aprendió a amar su suerte. ¿No había volado lejos, muy lejos, en la mirada de la niña solitaria? ?¿No había descubierto en su escucha su propia belleza?
            Y la niña, a la que siguieron llamando "La Solitaria", ¿acaso había dejado de serlo al acoger y entregarse a su amigo?
                                           
                                                                                                    Márquez, M.
                                                                                                    Atardecer en el Valle


Es lo que tienen los Valles -a parte de acoger las lágrimas-, son lugares de inspiración para crear cuentos o historias, como ésta.
También es un buen lugar para pasear, para charlar en buena compañia, para contemplar la Luna y las estrellas o para estar en soledad, como la niña.
Este Valle lo tenemos bien cerquita de Palencia, en "su Monte El Viejo". Y es que cuando en Palencia no había piscinas (o no al alcance de todos), pues nos íbamos a las del monte, al Refugio, cogíamos el autobús en San Lázaro, nos poníamos una buena dosis de protección y, ale!, a lidiar con los tábanos y con las avispas, a la sombra de las encinas, o con los que flotaban en el agua.
Que había que hacer una excursión del colegio o de catequesis, pues al monte, dónde mejor, andando hasta la Casa Grande. Y una vez aquí pues ya piensas qué circuito te haces, el verde, el más fácil si no recuerdo mal, y luego el rojo, más largo con obstáculos más complicados. ¿Había amarillo?...
Que quieres escuchar la Berrea, pues a la Casa Pequeña a ver los Ciervos.
Y qué mejor sitio para pasear al perro, montar en Bici,...
Y, a lo mejor, verás algún Jabalí, Pito Real, Conejos, ...
Es una suerte poder contar con este pulmoncito a tan solo 6 km.

Dejo unas vistas del Valle de San Juan.

Marzo 2010
Esta foto está un pelín tocada, me pasé un poco, quizá, pero el campo estaba precioso.


En el puente de la Inmaculada, subimos con Sol, bajamos con Nubes, y de ahí el Doble Arco Iris

Arco Iris en el Valle

De vuelta
Pues hay donde elegir.

Como dice el  himno a Palencia: "Vega, valle, llanura y montaña"...
Buen paseo.

viernes, 1 de abril de 2011

Arribes del Huebra, Saldeana

Esta entrada la tenía prometida a mi Maestro Pajarero, y ahora con más motivo, pues ha nacido su nuevo Pajarín. Y es que este lugar se está convirtiendo en un lugar de obligada visita cada año.

Saldeana es un pueblo situado en el Parque Natural Arribes del Duero, zona declarada de especial interés para las aves. Desde el pueblo sale una ruta circular que pasa por el Castro, y desde aquí, continua al acantilado del Río Huebra que torciendo por el Arroyo Grande, nos lleva a Los Molinos, restaurados y convertidos en cómodos y rústicos merenderos que tan buena función realizan sobre todo los días de lluvia.

Este recorrido se puede hacer en una hora y tiene poca o ninguna dificultad, pero si quereis disfrutarlo, os animo a pasar el dia entero y si os gusta el avistamiento de aves, se os hará corto. Siempre estarás añorando al Aguila Real. Si la has visto, para verla otra vez, y si no, alargarás lo que puedas para ver si aparece, y a veces, hasta lo hace, justo cuando estabas a punto de decir adiós al lugar. Menuda despedida. (jeje)

Río Huebra

En sus paredes anida una buena colonia de Buitre Leonado.



Apartamentos de cria

La mejor época para ir es la primavera (a mi parecer), ya que, aparte de estar todo verde, corre agua por el arroyo y el sonido de la naturaleza está en su máximo esplendor. La variedad de Aves es increíble. En un solo dia puedes ver: Alcaudón común, Cuco, Cigüeña Negra, Aguila Culebrera, Aguila Real, Alimoche, Aguila Calzada, Buitre Negro, Golondrina Dáurica, Vencejo Real, Roquero Solitario, Currucas, Escribano Montesino, Oropéndola (a veces hay que tener paciencia), Buitre Leonado, que es lo que más abunda... Por supuesto, algún zorrillo también nos hemos encontrado, reptiles, anfibios..., vale, y alguna que otra vaca. No está mal para un solo dia ¿verdad?. Seguro que se me queda alguno en el tintero.

Molino, arroyo y Gamones




Roquedo

La última vez estuve en Otoño con una amiga, y por un momento se nos vino a la cabeza la duda: ¿Se conoce el ataque de un buitre a un humano?. No era para menos, el buitre de la foto (pésima), que se ve como está girando, al terminar su giro, mirando hacia nosotras, empezó a chillar como un descosido, estiró las patas, y..., alguien dijo: "Yo me voy de aquí". Por supuesto su objetivo era otro, porque se lanzó hacia el Río, pero en ese momento, empezaron a llegar buitres por todos los flancos. Pasan tan cerca, que se oye como cortan el viento, ...uff! los pelos de punta. La emoción es tanta que está entre el miedo, y unas ganas enormes de quedarte.
Decidimos simplemente, buscar una panorámica que nos permitiera verlos venir de frente.


Buitre cabreado.

Esta entrada daría para mucho más, pero le cedo el testigo al Maestro Pajarero que debe una entrada de Saldeana en su futuro blog, con unas fotos de las rapaces en vuelo que ya quisiera yo.


Rana en una de las charcas

Es un lugar muy solitario, no sueles encontrar gente, conexión total con la Naturaleza.

Hasta la próxima.