Felicidad es cuando miras tranquilamente entorno, mientras caminas entre montañas y arroyos que armonizan con tu espíritu.
Felicidad de la pobreza noble. - Koji Nakano -

martes, 3 de julio de 2012

Se intuía...

Reconozco que no soy muy amiga de amarrarme a la bandera como seña de identidad, y menos por el fútbol, pero en el viaje por los Balcanes (que ya iré colgando), ha habido algún momento en el que me hubiera pintado la banderita española en el moflete, sobre todo durante la visita a Croacia donde solo había gorros, pantalones, camisetas, banderas..., a cuadros blancos y rojos por todas partes.

Es el viaje en el que más banderas he fotografíado
Va saliendo un sentimiento patriótico que le hace a una perder sus principios de ciudadana del mundo y termina viendo los partidos y celebrando cada gol español como si fuera la mayor aficionada.

Hasta en las fotografías, "todo me recuerda a ti..."

Desde Perast, Montenegro.

2 comentarios:

  1. No te preocupes. Nos pasa a todos cuando estamos fuera del lugar de origen y no logras identificarte plenamente con la realidad que ves.

    Una bandera, una comida, una costumbre... En su justa medida es bueno, si te pasas de la raya no.

    Saludos de F descalzo.

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  2. Bueno, una vez al año no hace daño. Supongo que estar en el extranjero incrementa en cierta medida nuestra morriña por lo que, de determinada manera, consideramos nuestro.

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